A finales del 2020, Netflix lanzó, a través de su plataforma, la película ‘La increíble historia de la Isla de las Rosas’, basada en los hechos reales que rodearon la vida del ingeniero Giorgio Rosa.

De acuerdo con lo expuesto por el ‘streaming’ e informes de medios de comunicación internacionales, en 1967, el hombre que nació en la ciudad de Bolonia puso en marcha un plan para hacer realidad sus sueños de tener libertad.

Junto a varios amigos, Giorgio Rosa construyó una plataforma de acero a 20 minutos en lancha de la ciudad balnearia de Rímini, frente al Mar Adriático que, con el tiempo, se convirtió en un ‘mini estado’.

La estructura estaba a 12 kilómetros de la costa y para que la superficie estuviera firme, el ingeniero ideó ponerla sobre unos pilares de acero que fueron hundidos llenándolos de agua.

El ingeniero que logró construir su propia isla

A este sitio, llegaban jóvenes de diferentes partes del país y del mundo para disfrutar de interminables fiestas, algo que se convirtió en una piedra en el zapato para el Gobierno italiano, que, al principio no podía hacer mucho, ya que la isla estaba en aguas internacionales.

Al volverse tan popular la plataforma, Giorgio Rosa la declaró como un ‘estado independiente’ llamado ‘La República Esperantista de la Isla de las Rosas’, a la que también le asignó el idioma ‘esperanto’.

Lorenzo Rosa, hijo del ingeniero, visitó esta isla en algunas ocasiones cuando era niño y contó cómo fue su experiencia en una entrevista para ‘BBC’.

Salía de Bolonia alrededor de las 4 o 5 de la mañana, llegaba a Rímini, se subía al barco y luego trabajaba en la isla. Así que estar con él fue muy divertido para mí. Me encantaba subir al barco y ver el agua, porque el mar Adriático cerca de la costa es muy fangoso, como arcilla, pero en el mar abierto era como estar en el Caribe”, declaró.

Tras una ardua lucha de Giorgo por el reconocimiento de su “país”, a los 55 días de haber declarado su independencia, el Gobierno italiano decidió enviar una decena de embarcaciones con policiales, carabineros y guardias de finanzas, para evitar que las personas siguieran llegando a este lugar.

El 11 de febrero de 1969 se tomó la decisión de dinamitarla; con el paso del tiempo, los escombros fueron absorbidos por el mar, pero el recuerdo de lo que fue esta isla, aún vive en documentos históricos.

KAREN CASTAÑEDA

REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL

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Fuente: (www.eltiempo.com)