‘Chechi’ Donado: ‘El Carnaval se lleva en el corazón’ – Entretenimiento – Cultura




Hace un poco más de un año, María Cecilia Donado conocida como Chechi, entró a un recién inaugurado restaurante en Barranquilla y cuando llegó la joven mesera a atenderla la recibió con un: “¿Sabe? Yo me llamo María Cecilia porque nací el año que usted fue reina de carnaval y esa fue la forma de homenajearla por parte de mis papás”.

Chechi Donado sintió, una vez más, el cariño de la gente, que no olvida a sus reinas. Le pasa con los maleteros del aeropuerto, con los taxistas y con muchos habitantes de su querida Barranquilla, que no solo son la fuerza más importante del carnaval, sino los que más lo disfrutan.

Ella les responde como mucho agradecimiento. Porque no importa que hayan pasado 25 años desde su coronación: María Cecilia Donado ha tenido distintos trabajos de renombre (viceministra de Cultura, directora ejecutiva de la Fundación Carnaval de Barranquilla y Alta Consejera presidencial para el Bicentenario 2010, entre otros) y todos han sido importantes, pero haber sido reina de esta importante fiesta figura entre sus principales logros .

Por eso, le preocupa este 2021 que los gestores, que viven todo el año de lo que venden en la fiesta, vean limitados sus recursos, debido a que no habrá carnaval, aunque se desarrollen algunas actividades como exposiciones y programas virtuales.

Como reina lo viví, iba a las casas de los hacedores a ver su realidad, son personas muy pobres y muchos no tienen qué comer, pero te dan todo su cariño”, dice Donado, y cuenta que cuando fue reina, estar tan cerca de este tipo de necesidades y no poder solucionarlas, la llevó a consultar a una sicóloga.

“Ella me dijo que el carnaval era su incentivo de vida, sin embargo, esa vulnerabilidad  es algo que siempre me ha preocupado”, afirma. “Y ese amor infinito de ellos por sus reinas, además, lleva a tener el carnaval en el corazón”, dice.

Chechi Donado siempre quiso ser reina del carnaval. Y viene de familia de reinas. Rebeca Donado (1921), Carmiña Navarro Donado (1943), Margarita Rosa Donado (1972), Ana María Donado (1980), ella, en 1996; Daniella Donado (2007) y Mariana Schlegel Donado (2009) han sido soberanas de las fiestas.

Su intención empezó a los 8 años, “cuando mi prima Ana María fue reina. Ella vivía a una cuadra de mi casa y yo iba todos los días a ver cómo se vestía para los distintos eventos. Incluso, el día de su coronación iba en la carroza con ella y le llevaba la corona. Desde ese momento empecé a soñar”.

Pero no la tuvo fácil. Su mamá, Cecilia García de Donado, que no es barranquillera, sino sucreña, le puso varias condiciones.

La primera, estudiar una carrera (es administradora de empresas de Bentley University de Boston). Cuando se graduó, a los 20 años, pensó que era el momento. Pero no, su mamá le pidió la especialización, que hizo en mercadeo, en la Universidad de los Andes.

Luego me dijo que consiguiera trabajo. Y lo hice. Fui una reina con trabajo. Hoy le agradezco a mi mamá, porque en ese momento yo ya estaba preparada para la vida y para esa responsabilidad”.

Con todo cumplido fue reina luego de hablar con el alcalde de ese momento y de compitir con Paola Dangond, la hermana de una de sus mejores amigas.

Ambas querían ser reinas y Donado argumentaba que ya tenía 23 años en ese momento (cuando las reinas eran muy jóvenes y había una edad límite) mientras la otra candidata decía que quería darle ese orgullo a su familia.

Finalmente fue ella y Paola Dangond se convirtió en su princesa, en una ciudad donde para muchas mujeres ser la soberana del carnaval es muy importante.

Como reina, María Cecilia Donado no paró. Cumplió todos sus compromisos y siempre vistió pollera. “A nada fui de civil”, agrega.

Incluso, cuando viajó, años después, a presentar esta actividad que aspiraba a convertirse en patrimonio oral e inmaterial de la humanidad, no oyó los consejos de quienes le dijeron que debía llevar ropa para la ocasión. Como directiva y promotora de las fiestas, su ropa para esa ocasión fue la pollera.

Del carnaval sabe todo y piensa mucho qué pueda pasar este año. Además de los hacedores, le preocupan los músicos y toda esa gran cadena que hace de la fiesta los cuatro días más importantes del año.

“En carnaval, los índices de criminalidad se reducen, es otra la vida en todos los aspectos. Por eso le pido a la gente que viva el carnaval en su casa, aprendiendo de la fiesta y haciéndola en familia, cuidándose todos”.

La reina ordena y hay que obedecerla.



Fuente: (www.eltiempo.com)

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